La tabla original de Mendeléyev
contaba con 63 elementos químicos, que hoy ascienden a 118. Sólo 94 de
ellos existen en la naturaleza: el resto son sintetizados de forma
artificial y su vida es de unos pocos milisegundos. Para fabricarlos, se
utilizan aceleradores de partículas que estrellan átomos para obtener
nuevos elementos con más protones. Podríamos pensar que entonces
el número posible de elementos químicos es infinito, al menos en teoría.
El problema es que cuantas más partículas tiene un núcleo atómico, más
inestable se vuelve y menos tiempo dura antes de desintegrarse. Además,
sería imposible añadir infinitos protones a un átomo, pues al final
existirían elementos químicos serían tan grandes como planetas.
La
vida de estos nuevos elementos artificiales es incompatible con
cualquier tipo de aplicación, pero esto no quiere decir que no puedan
descubrirse elementos más duraderos. Las islas de estabilidad son zonas
de la tabla periódica alrededor de las cuales los elementos tienen una
vida de minutos o incluso días. En torno al 120 existe una, por lo que
el elemento 120 podría ser más útil que los últimos descubiertos.
¿Cuántos
elementos podrían existir? Richard Feynman predijo que la tabla
periódica se cerraría con el 137, aunque investigaciones más recientes
reducen la cifra a 126.
Este elemento se intentó sintentizar una única vez sin éxito en 1971,
en el CERN. El huidizo Unbihexium podría ser el último y definitivo
elemento químico en añadirse
a la tabla original de Mendeléyev.
Pantallas enrollables, táctiles y con circuitos invisibles ya no serán más un sueño futurista gracias a este nuevo material. El grafeno es obra de la casualidad y la curiosidad de Andre Geim y Kostya Novoselov, de la Universidad de Manchester en Reino Unido, quienes merecidamente obtuvieron el Premio Nobel de Física en el 2010.
Gracias a sus propiedades conductivas, el grafeno podría aplicarse en el campo de la electrónica para diseñar mejores procesadores y circuitos integrados, además de su aplicación en la investigación química mediante microprocesadores de silicio facultados para analizar resultados de laboratorio en tiempo real. Otra propuesta es la de eficientar las placas solares debido a su excelente conductividad térmica.
Por si fuera poco, otra aplicación viable del grafeno y que ha llamado mucho la atención es la de por fin fabricar dispositivos con pantallas tan maleables que será posible doblarlas, enrollarlas y seguirán adoptando su forma original,
algo que la compañía Samsung, con ayuda de la Universidad Sungkyunkwa,
de Corea del Norte, se ha propuesto desarrollar en el futuro.
2. Upsalita
El nombre se le concedió en honor a los científicos de la Universidad de Uppsala en Suecia que lo fabricaron. Estamos hablando de la sustancia más absorbente jamás creada, con una alta área de superficie: 800 m2/g, la mayor conocida hasta ahora.
Entre sus aplicaciones podrían estar desde absorber residuos tóxicos en los mares hasta preservar seco el interior de los equipos electrónicos para incrementar su durabilidad, en una escala mucho más pequeña.
3. Espuma de titanio
El campo de la medicina se encuentra una vez más con suerte gracias
al trabajo del Fraunhofer IFAM, en Dresden, Alemania, en donde
científicos investigadores lograron crear un nuevo material super resistente y ultra ligero, gracias a la combinación de espuma de poliuretano y titanio en polvo.
Entre sus aplicaciones destaca la regeneración de huesos al integrarse con las piezas naturales, permitiendo que éstas se desarrollen de forma natural en el interior del implante. Esto es debido a su estructura porosa que permite que los vasos sanguíneos y las células entren y formen parte del implante de la misma forma en que lo hacen en los huesos.
También va a permitir que el material sea flexible pero a su vez rígido, capaz de soportar grandes cargas a pesar de ser más ligero que el titanio convencional. Sin duda todo un avance en la medicina que permitirá que más personas cuenten con prótesis adecuadas para su estilo de vida.
La compañía japonesa Spiber ha logrado descubrir el gen responsable
de la producción de fibroína, proteína que segregan las arañas durante
la producción del conocido hilo de seda. Un solo gramo de esta sustancia es capaz de producir 8 kilómetros de seda, lo cual representa un método mucho más barato y fácil de obtener el tan preciado material.
La startup tenía planeado fabricar 10 toneladas de la hermosa tela en
este 2015, ¿imaginas cuántos kimonos podrían obtenerse de esa cantidad?
6. Pegamento molecular
Científicos de la Universidad de Oxford han logrado inventar un pegamento capaz de unir objetos a nivel molecular.
El sorprendente compuesto fue obtenido gracias a una bacteria conocida por la función que tiene de desintegrar y digerir la carne.
Los científicos investigadores comenzaron su investigación a partir de
una proteína de esta bacteria, de forma que lograron crear un pegamento
que se une a nivel molecular con sustancias que contienen las proteínas específicas.
Los investigadores ahora investigan nuevas formas de crear esas
proteínas para fabricar pegamentos moleculares en una forma más
selectiva.
7. Envoltorio métalico de burbujas
30% más ligero y hasta 50% más resistente, este nuevo sistema de embalaje creado en la Universidad de Carolina del Norte promete ser una versión mejorada del popular plástico del que grandes y chicos adoran reventar sus burbujas.
La mala noticia es que debido a su composición es casi imposible hacer explotar las pequeñas burbujas metálicas, pues consta de dos láminas de aluminio y una tercera de carbonato de calcio entre ellas. Al aplicárseles calor, el carbonato de calcio produce oxígeno, lo que forma las conocidas burbujas capaces de proteger desde la pieza de cerámica más frágil, hasta el equipo electrónico más moderno.
Los avances tecnológicos avanzan a la par de la ciencia, y los
materiales para crear mejores y más eficientes dispositivos no se quedan
atrás. Estamos convencidos de que éstos podrían ser la solución a
muchos de los problemas actuales, y que nuevas propuestas llegarán con
el tiempo.
- Entre los
elementos que la componen, hay tres descubiertos por españoles: el
platino (Pt), el wolframio (W) y el vanadio (V). Antonio de Ulloa,
Fausto Delhuyar y Andrés Manuel del Río son los responsables,
respectivamente, de que estos elementos formen parte de la Tabla de
Mendeléiev.
- La primera versión de la Tabla Periódica se presentó
en 1869 con sólo 63 elementos, el número que hasta entonces era
conocido. A día de hoy, es posible encontrar un total de 118 elementos.
-
Hay elementos con nombres que hacen referencia a países: galio (Ga),
escandio (Sc), germanio (Ge), polonio (Po), niponio (Np), y francio
(Fr).
- También los hay relativos al nombre de continentes: europio (Eu) y americio (Am).
- En la Tabla Periódica también hay hueco para los cuerpos celestes: uranio (U), neptunio (Np) y Plutonio (Pu).
-
Dos de los científicos más importantes de la historia también han sido
homenajeados en la Tabla Periódica: Einstein, con el einstenio (Es); y
Copérnico, con el copernicio (Cn).
Una de las grandes características del grafeno, es que tiene la capacidad de convertir la luz que recibe en electricidad, lo que le daría múltiples posibilidades en el campo de las energías renovables. Imaginaros un edificio con todas sus ventanas cubiertas por una capa transparente de grafeno, podrían llegar a generar su propia electricidad.
Relacionado con la luz, tiene otra característica muy llamativa, y es que es capaz de capturar la luz que nuestros ojos no ven. Esto se podría aplicar a multitud de usos, desde mejorar la visión de personas con gafas o deficiencias ópticas, hasta utilizarlo en los coches para mejorar la seguridad en la conducción de noche y, cómo no, en el ámbito militar para dispositivos de visión nocturna.
Una de las características que seguro más habéis oído, es la de mejorar las prestaciones de las baterías. Una batería fabricada con grafeno puede llegar a tener una autonomía 10 veces superior a las utilizadas actualmente, con la ventaja además de que se carga en mucho menos tiempo. Esto abriría un nuevo horizonte en los vehículos eléctricos, donde ahora mismo el tema de la autonomía y recarga es donde parece que tienen su talón de Aquiles.
Seguimos con otra ventaja de utilizar grafeno. Investigadores de la Nanyang Technological University en Singapur han creado un sensor fotográfico hecho de grafeno, aumentando la sensibilidad a la luz unas mil veces respecto al que utilizan las cámaras actuales. Esto permitiría hacer mejores fotografías en condiciones de poca luz, y generalmente en cualquier condición ya que el sensor recibiría mucha más información. Además, estos nuevos sensores de grafeno consumen diez veces menos energía y resultan mucho más económicos de fabricar.
Utilizado en el ámbito de las telecomunicaciones, una antena creada con grafeno es capaz de multiplicar por 100 la velocidad de una conexión WiFi. Sí, por 100. Esto supondría poder enviar miles y miles de datos a una velocidad mucho más alta que la actual. Por ejemplo, sería perfecto para poder ver contenido audiovisual en HD, 4K y lo que todavía esté por venir.
Acabamos con una característica muy interesante pensando sobre todo en los smartphones y smartwatch.Con el grafeno será posible crear pantallas flexibles, lo que abrirá un abanico increíble para todo tipo de diseños en dispositivos que, por ejemplo, se adapten al contorno de nuestra cara o de nuestra muñeca. Ya hemos vistos dispositivos con pantallas curvas que a día de hoy no han aportado una gran mejora, sin embargo esta capacidad permite que el dispositivo se adapte a lo que necesitemos en cada momento.
Se ha confirmado el elemento de la tabla periódica número 117: ununseptio (Uus). Este elemento fue descubierto en 2010 físicos rusos y estadounidenses, en conjunto con el Instituto de Investigación Nuclear.
El ununseptio era el elemento químico con más protones que quedaba por confirmar, pero no es el más pesado de la tabla periódica, que es el Ununoctio, con 118 protones. El último elemento agregado a la tabla periódica oficialmente había sido el Flerovio (114) y Livermorio (116) en el 2011.
El nombre de este elemento va en relación a su número atómico en latín (uno uno siete). Es un elemento radiactivo y transactínido que no existe en la naturaleza: es de producción sintética y de carácter superpesado. Se cree que es sólido, aunque su clasificación auténtica aún se desconoce. Además, pertenece al grupo de los halógenos